En la actualidad ampliadas en su exterior ante las nuevas necesidades de la sociedad de hoy en día, pueden seguir observándose en la zona alta del pueblo, pues pese a que durante décadas han ido desapareciendo, sustituyéndose por viviendas u otros edificios, y realojando a sus moradores e inquilinos, muchos de ellos han preferido mantener su cueva vivienda.

De escuetas entradas y fachadas, suelen ocultar después amplísimas y dotadas salas o estancias en su interior, pues a medida que se necesitaba, su habitante seguía “cincelando” y abriendo nuevos espacios hacia el interior.

Dadas sus características, si bien es cierto que son viviendas que carecen de una buena iluminación natural o ventilación, no es menos cierto que, por lo general, sus moradores han dotado y equipado su interior de modo y manera que la diferencia en cuanto a calidad de vida, ya no sea tan abismal como lo fue en el origen de estas curiosas casas.