En 1630, el primer señor de la villa de Morata de Tajuña, y primer Marqués de Leganés, Don Diego Felípez de Guzmán Dávila, adquiere en Morata una parcela de terreno frente a la Iglesia, donde edificará un gran palacio en el que entre su vasto patrimonio para establecer su residencia.

Desde entonces, y hasta principios del siglo XX, fue el principal edificio de interés histórico artístico del pueblo. En 1916 fue parcelado y vendido a diversos vecinos de la localidad, que construyeron en aquellas parcelas en que se había dividido el palacio, sus viviendas familiares.

De la importancia del palacio nos habla la extensa colección privada de obras pictóricas documentada que atesoraba el marqués. Unas 1.300 obras de artistas como Velázquez, Rubens, Van Dyck, Tiziano, etc, y de las que unas 479 de ellas colgaban en las paredes del palacio morateño.