Apenas separada de la Iglesia por unos escasos cien metros, ya en dirección al vecino pueblo de Perales, y situada frente al cementerio municipal, se halla esta otra ermita morateña.

De carácter mucho más austero y cercano a la arquitectura popular que la erigida en honor a la Virgen de la Antigua, pero no exenta de particular belleza, se trata de un templo datado en el siglo XVII. Aunque en 1927 fue reestructurada debido al mal estado de esa parte de la ermita.

Tuvo doble adscripción (vírgenes de Soledad y Fátima) desde tiempos de posguerra. Hasta la Guerra Civil, en su retablo se veneraban las imágenes de Ntra. Sra. de la Soledad, el Cristo de la Vega y Ntra. Sra. de las Nieves.

Perdido todo ello (es de suponer que destruido) durante la Guerra Civil, fue en 1948 cuando se adquirió la imagen de la muy popular entonces Virgen de Fátima, que se venera hoy en día en su retablo. Ya que la virgen de la Soledad volvió a la Iglesia hace unos años, la ermita tiene a día de hoy sólo una de ellas.