La ermita actual de la patrona de Morata, Nuestra Señora de la Antigua, es un oratorio cuya construcción data del siglo XVII. Está edificada sobre una ermita preexistente dedicada a San Sebastián, que databa del siglo XVI, como consta en legajos oficiales de tiempos del reinado de Felipe II.

El interior del templo es sobrio y recogido, constando de una sola nave presidida por la patrona de Morata y a uno de los lados del retablo luce la imagen de San Sebastián.