Nos encontramos ante la joya del patrimonio histórico y artístico morateño. Situado en la plaza que lleva su nombre, el templo y su colosal campanario de piedra se alzan sobre el pueblo de Morata y presiden la vega del Tajuña.

La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción es templo construido a principios del siglo XVII (constan referencias de haber sustituido a un anterior templo, quizás medieval) y consigue un bello efecto visual al mimetizarse con todos los tonos de piedra del paisaje y las colinas que rodean la vega del Tajuña.

Durante la Guerra Civil, Morata tuvo muy cerca el frente de batalla, y en los años que duró la contienda, fue parte del bando republicano, por lo que acabó siendo incendiada y parcialmente destruida.

Ello supuso que, durante los años 40 del siglo XX, con el propósito de enmienda de todo el pueblo que colaboró en la obra, la Iglesia fuera restaurada, y en algunas partes, remodelada.

De aquella época en que fue restaurada, es legado el hermoso retablo frontal, tallado en 1956, que consta de seis escenas de la vida de Jesús, otras seis de la vida de la Virgen, y una hornacina donde se halla la figura de la Inmaculada Concepción.

De 1948 data el retablo situado en la izquierda del templo, si bien en el otro lado se sitúa el retablo del Resucitado, junto al retablo de San Isidro, flanqueado por las imágenes de San Antón y San Antonio de Padua; a lo largo de las capillas, el viajero encontrará imágenes del Nazareno, el Cristo de la Vera Cruz, el Cristo de Medinaceli, el Resucitado, la Virgen de la Soledad o las imágenes de Santa Lucía, San José y Jesús niño entre otras.